Un solo perro (Reducción de problemas de geometría)
Mamá me llevaba algunos domingos a ver las carreras de galgos. Me llevaba siempre a mí porque ni mi hermano ni mi hermana le insistían demasiado y mi madre siempre ha funcionado por repetición. Con mi madre o eres pesada o no consigues absolutamente nada. En las carreras sacaban a un galgo pulgoso con el nombre de un campeón. Lo veías moverse por la pista y sabías que te la habían metido. Bien adentro. El favorito de mamá era Dueño. Un perro negro y limpio. Le brillaban los ojos cuando corría. Era un ganador. Le hizo levantar una pasta. Mi preferido era Scuter II. No sabía nada de Scuter I. Si es que había existido. Era un perro a manchas. Quedaba entre los tres primeros. Un día le pregunté a mamá si se había dado cuenta de que Scuter II y Dueño eran terriblemente parecidos. Mi madre me miró unos cuantos segundos de una forma que yo no entendí. ¿Pero nunca te has dado cuenta de que Scuter II y Dueño son el mismo perro?, preguntó. No puede ser, ¿y las manchas? No puede ser.